Orduña

El municipio de Orduña, en gran parte de su superficie, se ubica sobre una extensa área de valle cerrado por las sierras de Sálvada o Gorobel y Gibijo.

En concreto el núcleo de Orduña se localiza en el valle (a 300 m de altitud), mientras que los núcleos rurales del municipio (Lendoño de Arriba, Lendoño de Abajo, Mendeika y Belandia) se ubican en las faldas y prolongación hacia el valle de la Sierra Sálvada. En esta gran barrera montañosa se ubican las cumbres más altas (Txarlazo, 927 m; Ungino, 1.099 m; Tologorri, 1.066 m; Bedarbide, 1.041 m; Atezabal 1.027 m).

Administrativamente, el municipio de Orduña cuenta con la peculiaridad, hoy en día, de ser territorio vizcaíno rodeado de municipios alaveses y burgaleses.

Pero no es esta su única singularidad sino que, con orgullo presume de ser la única villa vizcaína que ostenta el titulo de ciudad. La fundación del recinto originario se llevó a cabo en el año 1229, a manos de D. Lope Díaz de Haro II, 6º señor del Señorío de Bizkaia el cual le otorga fuero. Más tarde, en el año 1256 el rey castellano Alfonso X funda un segundo recinto, otorgándole, en este caso, fuero real.

Los caminos de Orduña al mar datan ya de la época romana, perfilándose el territorio orduñés, gracias a su situación geográfica, como enclave estratégico tanto para la defensa del Señorío de Bizkaia como para el desarrollo y consolidación del comercio, verdadero motivo de su desarrollo económico.

El siglo XVIII es de progreso y riqueza, debido a la apertura del nuevo Camino real por la peña de San Bartolomé (puerto actual) y la construcción del nuevo edificio de la Aduana, consecuencia del auge comercial, sobre todo al consolidarse Orduña como enclave estratégico en la ruta de la lana de Castilla hacia los puertos de mar.

Precisamente en lo que hoy reconocemos como casco histórico y en sus aledaños se encuentra la mayoría de servicios de la zona (restaurantes, alojamientos, estación de tren, oficina de turismo, comercios, centro sanitario, instalaciones deportivas, etc.), aunque, también hay que destacar la presencia de algunos equipamientos y servicios distribuidos por el resto del municipio (casas rurales, txakolinerías, albergue, piscinas municipales, áreas recreativas etc...).

Desde Orduña parte la carretera, que en dirección a Burgos, nos permite tanto subir hasta lo alto de la Sierra Sálvada, pudiendo acceder a los magníficos miradores naturales que ofrecen sorprendentes vistas panorámicas hacia todo el valle de Ayala, así como al espacio natural del Monte Santiago en el que nos topamos con el balcón sobre el que se divisa, en época de lluvias, el nacimiento del río Nervión.

Lugares de interés

El pasado histórico de Orduña, nos ha dejado un apreciado conjunto histórico-monumental que el visitante no puede dejar de visitar. La arquitectura actual de la villa debe situarse a partir del incendio de 1535, que prácticamente arrasó la villa, excepto parte de la arquitectura ubicada en el primer núcleo fundacional al este de la ciudad.

Casco histórico de Orduña: conjunto histórico-monumental

Aparece en el centro del casco histórico la plaza, elemento singular, sorprendente desde su misma dimensión, inhabitual en las villas medievales vascas, potente visualmente, con arcadas que la recorren en su integridad. El papel de Orduña, fue fundamental para asegurar los caminos desde Vitoria o Miranda de Ebro hacia Encartaciones, Castro Urdiales, Bermeo y Bilbao.

En la plaza destacan edificios como el Palacio de Mimenza (1555), referencia renacentista de la Orduña de la época. Una construcción de ladrillo y balcones de herrería, ejemplo arquitectónico y urbanístico de las relaciones castellanas de la villa con la corte de los Austria.

Del periodo barroco es el Palacio Díaz-Pimienta. Se trata de un edificio de grandes dimensiones. Gran ejemplo del barroquismo elemental, está diseñado con planta baja abierta en arquería y dos alturas más en origen flanqueadas por dos torres.

El Ayuntamiento es un edificio construido en 1600, y que fue reformado hacia 1770 apoyándose en la muralla y torreón que formaron parte también de la Casa Consistorial anterior. Está realizada en sillería en planta baja, primera y segunda y con utilización de ladrillo rojizo macizo en la última planta, donde destaca un enorme escudo central de piedra y estilo barroco.

Pero sin duda el edificio que más impresiona al visitante es el edificio de la Aduana, que ocupa todo un frente de la plaza. Prototipo del neoclasicismo francés más radical, comenzó a edificarse en 1787, no terminándose hasta el 1792. Es de planta rectangular con patio interior y circulaciones cruzadas. El escudo real que aparece en el frontón del edificio se debe a que este fue sufragado por la Corona en época de Carlos III Y Carlos IV.

A pesar de ser concebida con la función fiscal de control y registro de géneros y mercancías, no desempeñó este cometido mucho tiempo, ya que en 1841 se trasladaron las aduanas a las costas. Hoy en día luce en la plaza reconvertido en hotel-balneario.

El conjunto de la plaza se completa con un hermoso edificio religioso: la Iglesia de la Sagrada Familia. De estilo barroco de finales del s. XVII, su construcción fue financiada por el militar orduñés Don Juan de Urdanegui, afincado en Lima. Constituye el primer exponente del barroco en Bizkaia. Su fachada se divide en tres calles verticales con anagramas jesuíticos y marianos.

Planta de cruz latina con bóvedas de cañón en la nave principal y en el crucero. El presbiterio se cubre en bóveda de lunetos, al igual que las naves laterales. Todos los retablos de la iglesia son igualmente barrocos.

Contorno urbano de la plaza

Palacio Ortes de Velasco

Ubicado en la calle Harategi (Carnicería) presenta elementos de una arquitectura más "castrense", combinando las funciones residencial y defensiva. De estilo renacentista (XVI) dispone una ampliación al cuerpo originario el cual da al jardín y es de mayor valor arquitectónico.

Esta primera edificación está realizada íntegramente en sillería y destacan sus puertas enmarcadas por columnas adosadas de estilo dórico.

Parroquia de Santa María de la Asunción

Ubicada en un lateral de la ciudad, la iglesia de Santa María formaba parte de las murallas defensivas (iglesia-fortaleza), hasta tal punto que los contrafuertes que rodean su ábside están horadados por arcos de medio punto que dan paso a su espectacular paseo de ronda. Es este precisamente el que convierte a este edificio gótico en uno de los más singulares del territorio vizcaíno.

En su interior apreciamos un trazado en cruz latina con tres naves y seis capillas laterales, tres a cada lado. Destacan la capilla de la Virgen de Guadalupe, con magnifica reja renacentista, y la capilla de San Pedro, con bellísimo retablo hispano-flamenco, sin dejar de admirar el retablo central (barroco s. XVII) y las pinturas renacentistas de su bóveda.

Entramado urbano medieval: la muralla

En torno a la plaza se desarrolla el entramado urbano, formado por estrechas calles empedradas que conservan su estructura medieval.

Desde la Plaza de los Fueros, en dirección hacia la iglesia de Santa María (calles Burdin o Artekale) se llega hasta una de las partes más destacables de ese entramado medieval: el formado por los restos de muralla original que partiendo de la iglesia de Santa Maria, desembocan en la torre medieval adosada al actual edificio consistorial. Una sólida fábrica de piedra que contó con una altura de 8 metros y más de un metro de grosor entre sus paredes.

Casas del XIX, en su mayor parte, terminan de completar este espacio reurbanizado a comienzos del siglo pasado.

Fuera ya del casco histórico se levantan edificios más modernos de interés como la Casa Llaguno, villa que muestra el poderío de una burguesía local boyante que adopta la forma romántica como estilo de vida, y el eclecticismo arquitectónico. También, en el paseo que conduce al Santuario de La Antigua destaca el enorme edificio que regenta la orden de La Compañía de María.

En la actual entrada al convento de las Carmelitas Descalzas (soportal a la derecha del Santuario de La Antigua) se encuentran la portada medieval que sin duda dio acceso a un templo anterior. El Santuario actual data del siglo XVIII. El resultado es una iglesia de cruz latina, con cúpula en el crucero y severa fachada barroca, El retablo principal responde al modelo neoclásico más purista.

Patrimonio Natural

Son muchas las excursiones que se pueden empezar desde Orduña, pero quizá es obligada la que lleva a la cumbre denominada Txarlazo. En esta se encuentra el monumento erigido en honor a la patrona de Orduña: Nuestra Señora de la Antigua, estructura de hormigón armado, que nos permite vigilar todo el valle desde su espectacular mirador.

El Nervión neonato se precipita en espectacular cascada de 300 m. sobre el valle, siendo un espectáculo a no perderse en época de lluvias ni desde el balcón ubicado en el Monte Santiago ni desde Délica, al fondo del valle.

Igualmente, a las faldas de la sierra, en dirección norte/noroeste, se extiende una amplia zona en la que se mezclan grandes zonas boscosas (hayedos) con verdes pastos y pequeños núcleos de población netamente rurales. Es la junta administrativa de Ruzabal (comunidad de montes y pastos): Lendoño de Arriba, Lendoño de Abajo, Belandia y Mendeika. Toda la zona ofrece la posibilidad de realizar magníficos paseos y disfrutar de la belleza de antiguos caseríos, restos de algunas casas torre, restos prehistóricos (dolmen de la Choza), ermitas e iglesias rurales, molinos y puentes, en definitiva un patrimonio histórico, etnográfico y natural digno de visitar.

Desde este entorno, se accede además a algunas de las cumbres emblemáticas de Sierra Sálvada: Txarlazo, Tologorri, Bedarbide, Ungino...

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