La austeridad, sencillez y la práctica de piadosas costumbres de la Semana Santa orduñense tienen su origen en la fundación frascicana en la vieja ermita de Santa Marina.
Dicha ermita, actualmente, es el convento de Santa Clara, lugar hacia donde siglos atrás, en la madrugada de Viernes Santo, la antigua cofradía de la Santa Vera Cruz se dirigía procesionalmente en su visita penitencial.




